Jamón, aceite y queso
Un importante elemento de la cultura e idiosincrasia del Espacio Maestrex es la cultura gastronómica. Destacan por su excelencia los productos cárnicos, favorecidos tanto por la calidad de las materias primas como por las condiciones climáticas: cecina de toro, patas de cabra, conservas cárnicas en aceite y escabechados (longaniza, costilla de cerdo, lomo de cerdo, conejo y perdiz).
Goza de una merecida fama por su peculiar aroma y sabor los jamones, secados de manera natural y los quesos de Tronchón, alabados en el Quijote, elaborados con queso de cabra y de oveja.
Mención aparte merecen el sabroso cordero –ternasco- de edad no mayor de 2 meses con un sabor peculiar que le dan los pastos abundantes en hierbas aromáticas (tomillo, romero, ...) en los que está criado.
El aceite de oliva forma parte de la mesa tanto en los desayunos como en las cenas, aportando un sabor profundo y especial.
Un placer: Repostería y licor de nueces
La repostería se arraiga en antiguas tradiciones, muchas de ellas herencia del Islam en España, naciendo así los turrones, mantecados de almendra, tortas de alma, cuajadas, almojábanas, flaons, pasteles de cabello de ángel.
Existe una antigua tradición vinícola en los municipios del Matarranya en la provincia de Teruel (Fuentespalda, Cretas y Valderrorres) y en la zona cercana a Sant Mateu, en la provincia de Castellón. Son vinos con cuerpo, afrutados, principalmente tintos (basados en la variedad ''Garnatxa'') que llegan hasta los 14º y que forman la base del excelente licor de nueces o vino nogado.
En este licor el vino se acompaña de aguardiente y nueces recolectadas en la mágica noche de San Juan –solsticio de verano-. Su trasiego final a botellas debe realizarse escrupulosamente durante luna en menguante.
Romerías, toros y fuego
La multitud de ermitas dispersas por el territorio son el destino de numerosas fiestas primaverales. Asociadas a romerías y a pasajes milagrosos, estas festividades tenían como objetivos agasajar a la naturaleza, combatir sequías y propiciar buenas cosechas. Entre ellas destacamos la romería de Villarluengo a La Ermita de San Pedro de Montoro que se celebra en abril.
El toro es otro de los protagonistas de la fiesta. Durante la mañana o tarde se procede a los encierros en los que el animal corre por las calles del pueblo. A la noche se realiza el embolado de fuego o colocación en las astas del toro de sendas bolas llameantes.
Por otro lado, el símbolo de la ciudad de Teruel es un toro: El Torico.
En invierno la fiesta más importante es San Antón, vinculada a la protección de los animales y a la simbología de la lucha del bien contra el mal –representaciones de diablets-. En estas el fuego es uno de los protagonistas principales en forma de hogueras. Destacan las representaciones de Mirambel y Valderrobres