Marco Geológico
Durante 180 millones este territorio se mantuvo cubierto por aguas marinas.
La inestabilidad de la corteza terrestre con potentes movimientos verticales y los posteriores avances y retrocesos de las aguas dibujaron un paisaje de gran variedad de rocas y tipologías sedimentarias.
A partir de aquí el paso del tiempo y los procesos erosivos han terminado un dibujo de accidentada orografía, con singulares contrastes: barrancos fluviales, plegamientos, crestas, escarpes muelas o platos.
Algunos lugares de alto valor paisajístico:
Paisaje vegetal
La acción del clima, tipología de relieve-suelo, y la mano del hombre han creado un paisaje vegetal de gran contraste propio de la montaña media mediterránea.
Las áreas más elevadas y desprovistas de vegetación ''parameras'' quedan cubiertas por comunidades de carácter xerofítico, con profusión de plantas aromáticas (tomillos, lavandas, salvias, romeros, etc). Este piso superior corresponde, sin embargo, donde no se ha ejercido la deforestación en tiempos pasados, al dominio del pino silvestre con sotobosque de boj y de sabina rastrera. Aquí prospera en otoño el apreciado y codiciado robellón (seta). Estos pinares suelen ser objeto de explotación forestal.
En algunas áreas, alternan con pastos y pastizales que a su vez han sustentado aprovechamientos ganaderos desde tiempo inmemorial.
La altitud media, queda ocupada por masas mixtas de buenos pinares de laricio alternando con carrascales en las exposiciones más cálidas y quejigares en las exposiciones más húmedas.
Las riberas de los ríos son otro de los ecosistemas mediterráneos de la zona. Exuberantes y frondosos son oasis de frescura y sombra frente a las secas y soleadas parameras calizas.
Frente al Mar Mediterráneo
Partiendo del nivel del mar, hacia las tierras altas el viajero encontrará un transición de cultivos delimitados en extensión por la temperatura. Destaca en el entorno de abruptos acantilados que descienden hacia el mar, El Parque Natural de la Sierra de Irta que constituye uno de los más bellos paisajes del litoral. El abandono progresivo de la explotación agrícola y ganadera que durante siglos ha soportado han permitido la presencia de valores naturales y etnológicos que convierten a este paisaje en un punto privilegiado del Mediterráneo.
La maquia litoral de esta sierra está compuesta principalmente por palmito, coscoja, lentisco, enebro de la miera y espino negro. La destrucción de esta maquia originaria da paso a otras especies como el romero, brezo de invierno, aliaga, albaida, coronilla de fraile, etc...
Otro espacio de interés es El Bajo Ebro y las primeras estribaciones de Els Ports donde los campos de naranjos dan paso a cultivos de almendros y olivos.
Laberinto de Silencio
Sin duda alguno uno de los valores más destacados del Espacio Maestrex es su tranquilidad y carácter solitario que en muchos momentos dan la sensación al caminante de ser el primero en pisar estas sendas.
Alejado de las principales vías de comunicación la España profunda encuentra en estas tierras un magnífico exponente del paisaje del abandono, un ambiente y a la vez, un fino equilibrio entre naturaleza y hombre.
Por otro lado el paisaje es memoria, reconstruye recuerdos y proyecta sombras de otros tiempos: pueblos varados en la Historia, kilómetros de muros en piedra seca restos del esplendor ganadero, masías en mitad del campo sin rumbo alguno, infinidad de lugares donde el silencio habla.
La densidad de población está actualmente en los 2,5 hab/kilómetro cuadrado, valor que la Unión Europea declara como desierto de población.
Esta característica demográfica, agravada por las continuas sangrías migratorias y el envejecimiento de la población que dificulta la renovación generacional, condicionan enormemente la actividad económica.